Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • La magia de ser siempre niño

    Me he inspirado para escribir este artículo, en las sensaciones que me llegan de muchas personas adultas. Son como grises. No se conforman con lo que tienen en ningún momento. Siempre buscan más, pero buceando y adentrándose en el mundo material. A los demás los ven siempre como sus enemigos y jamás como sus compañeros. De esta manera nunca son felices. 

    Por otro lado, el número de gente deprimida en la actualidad sigue aumentando de manera vertiginosa. Estamos en un mundo alocado que se mueve a toda velocidad y no deja tiempo para pararnos y analizar y observar y reflexionar y meditar. Aunque en realidad no es el mundo el que “no deja tiempo”, somos muchas veces los humanos quienes no queremos hacer esas paradas. En medio de esa vorágine que no me apetece describir más porque es demasiado triste, siento que esos individuos grises han olvidado a su niño interior, lo han dejado prisionero.

    Detengámonos un poco. Contemplemos a los niños. Su sonrisa ilumina de continuo su cara porque sienten la alegría de vivir. Están envueltos en una cándida inocencia. Tienen una imaginación que es su mejor entretenimiento. Están continuamente explorando y no pierden el tiempo juzgando. Si los adultos grises observasen más a estos pequeños, se darían cuenta de que lo que han perdido en el camino es justamente ese niño interior, que debería ser su compañero inseparable durante toda la vida. Si lo mantuvieran a su lado, desaparecerían tantos desánimos…

    Los niños nos recuerdan que explorar, reír, ser alegres y escuchar, son los secretos para superarnos. Estos pequeños nos invitan a confiar porque su ilusión es fruto de que perciben que lo mejor está aún por llegar. Decía el escritor Víctor Hugo: “Seamos por un instante como ese pajarito, subido a su pequeña y frágil ramita mientras canta. Aunque siente que su rama se dobla y puede llegar a quebrarse, sigue cantando porque en el fondo sabe que tiene alas y puede volar”.

    Pensemos en grande, busquemos nuestros sueños, lancemos el corazón bien alto para que sea nuestra brújula marcándonos siempre el rumbo a través de la pasión, la confianza y el entusiasmo. De esta manera tendremos fuerzas para saltar al vacío, con una clara estrategia del camino a seguir, actuando en pequeño, con metas cortas, de paso en paso, pero sin abandonar jamás.

    En pocas palabras: La magia de ser siempre niño. Asombrarse e ilusionarse con las cosas. Creer lo increíble...

    • La magia de ser siempre niño

    Etiquetas:

  • La Magia del Voluntariado

    Acabamos de publicar el Boletín de Otoño de GLACKMA, que ya es el 5º en nuestra joven Asociación. El penúltimo punto -el apartado número 10- trata de un tema que es fundamental para la continuidad de esta Asociación, se trata de “El Voluntariado”. Por esa razón me he propuesto transmitiros en este artículo lo que yo llamo “la Magia del Voluntariado”, ¡a ver si lo consigo!

    ¿Por qué la Magia del Voluntariado?

    En un mundo tan materialista como vivimos, no parece muy motivante que dediquemos nuestro tiempo, talento y esfuerzo a favor de una causa, sin recibir por ello recompensa económica alguna. Sin embargo, ¿qué gratificación obtenemos con esta participación? Para responderos a esta pregunta lo que se me ocurre hacer es abriros mi interior y daros a conocer una serie de sentimientos personales que se han ido generando en mí, a lo largo de todos estos años con mi dedicación a GLACKMA:

    -        Estoy orgullosa de lo conseguido

    -        Percibo que mis acciones están en sintonía con mis valores

    -        Me siento con más energía, más fortaleza

    -        Me envuelve un sentimiento de calma, bienestar y serenidad

    -        Soy consciente de todo lo que he contribuido y eso a su vez me hace sentir útil

    -        Con mi esfuerzo hago mi pequeña aportación para intentar mejorar el mundo

    -        Me produce una gran satisfacción y alegría interior trabajar con todos los que comparten mis intereses y esperanzas

    -        He aprendido nuevas habilidades en facetas antes lejanas a mi formación

    En definitiva, “me siento crecer como persona, en completa sintonía”. Me consta además que estas sensaciones son comunes a todos aquellos que realizan algún tipo de voluntariado.

    Completando este enriquecimiento y ganancia personal, os puedo asegurar también que a nivel de organización -en este caso la Asociación GLACKMA-, la suma de los esfuerzos de todos los voluntarios es lo que hace posible conseguir los ideales que perseguimos. Esta actividad voluntaria de aportaciones hechas con gusto por parte de diferentes personas, hace que compartamos algo que va más allá de una relación laboral, compartimos motivaciones sensibles que nos mueven y nos unen y no tienen nada que ver con la retribución económica. Esta es la verdadera “materia prima” para la generación de un Equipo.

    Todos los que nos seguís de cerca, habéis visto cómo con los esfuerzos realizados en este último año, hemos crecido como Asociación y con ello se han incrementado algunas necesidades que debemos cubrir entre todos para poder seguir con GLACKMA adelante y que continúe esa línea de crecimiento.

    En otras condiciones os diría que “os invito” a leer con detenimiento en el Boletín las actividades actuales para las que tenemos que encontrar voluntarios, pero hoy en día si queremos continuar con esta Asociación, sustituyo el “os invito” por un “os ruego” y “os espero”.  

    • La Magia del Voluntariado

    Etiquetas:

  • Momentos mágicos llenos de paz

    He estado pensando mucho cómo retomar la narración antártica, cómo zambullirme en aquella historia reciente y que al mismo tiempo parece que ha quedado atrás en un pasado remotísimo.

    Se me ha ocurrido algo especial, que confío nos transporte a todos en el tiempo y en el espacio, y seamos capaces de inmiscuirnos de nuevo en el Continente Blanco.

    Se trata de un precioso atardecer que sin llegar a la oscuridad, pasa a ser un  maravilloso amanecer. Verano y a la latitud a la que estábamos, ya sabéis que no hay noche.

    Fue mágico, las nubes jugaron con el Sol en su trayectoria, el viento cesó, el tiempo se detuvo por completo. Sentada en la orilla de la playa, al lado de la Base Artigas, mi mente voló, voló muy alto, a años luz y se impregnó de paz y magia…

    Os dejo este pequeño vídeo, a ver si soy capaz de compartir un poco con vosotros aquella quietud y armonía. Cuando lo veáis, olvidaros de todo, alejad de vuestra mente cualquier otra cosa, a ver si lográis embeberos un poco de la magia antártica. ¡Ya me diréis!         

    • Playa de Artigas al atardecer-amanecer

    Etiquetas: