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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Coordinación logística

    Os voy a contar un poco cómo fue nuestro traslado de la Base Argentina Jubany a Bahía Fildes justo antes de montar el campamento, para que os hagáis una idea de cómo es la logística por aquí.
    Fue fundamental el apoyo de nuestro amigo Roberto, el jefe de la Estación Marítima Bahía Fildes, conocida también como Capitanía de Puerto. Antes de continuar os voy a ubicar dónde se encuentra este lugar. Volved a ver el vídeo que os dejé de la panorámica de las bases chilenas y la rusa en el artículo de “Acampando en la Antártida”.

    En primer lugar esta parte de la isla antártica King George, de la que ya se ha retirado el casquete glaciar, se llama Península Fildes. También podéis localizarla en uno de los videos que os dejé en el artículo “Cómo conocemos la cuenca glaciar”.
    Os había adelantado, ya entonces, que en esas partes donde el hielo se ha retirado es donde se ubican las bases antárticas de estas zonas de la periferia. Bien, a la bahía se le llama Bahía Fildes y ahí tenéis localizadas la Base Rusa Bellingshausen y tres chilenas, Frey, Fildes y Escudero.
    De estas tres chilenas os cuento que la científica es Escudero y sólo está abierta en verano. Frei es una base militar dirigida por la Fuerza Aérea Chilena y es donde hay una pequeña escuela. Aquí los militares vienen con sus familias y están dos años. Le llaman ciudad Villa de las Estrellas, en total oscilan entre 40 y 50 personas. Esto es debido a la estrategia de reclamación de territorio antártico que llevan a cabo. En la Antártida esto sólo ocurre en esta base chilena y en una argentina, llamada Esperanza y ubicada en la Península Antártica, donde hay también militares con sus familias viviendo por la reclamación del territorio.
    Os hablaba de una tercera base chilena en esta zona, que es la Estación Marítima de Bahía Fildes. Está dirigida por la Armada (es decir, la Marina) y actualmente el jefe es Roberto, de quien os hablaba arriba. Fue él quien gestionó lo necesario para que el barco chileno Oscar Viel que venía desde la base O`higgins a Fildes trayendo una expedición chilena, nos embarcase para dejarnos en Fildes.
    No fue una gestión sencilla. En primer lugar parecía que iba a ser posible y que embarcaríamos el 26 por la mañana, hacia las 8:30 horas. El barco no entraría en Caleta Potter donde está Jubany, sino que pararía los motores fuera y nos tendrían que acercar en zodiac hasta él.


    Llegado el día, se ajusta la hora de la maniobra y pasa a ser las 2:30. Con todo preparado y unas horas antes, nos informan de que no va a ser posible nuestro embarque por razones administrativas. Cambiamos de nuevo los planes, buscando otra alternativa para poder llegar a Fildes por algún otro medio algún día después.
    Y en medio de esa incertidumbre de cómo gestionaremos nuestro cruce, Roberto nos informa que podemos embarcar en el Oscar Viel por la madrugada. Ha resuelto en un abrir y cerrar de ojos el tema administrativo que obstaculizaba nuestro embarque al barco chileno. ¡Genial! También nos informan que se retrasa la maniobra para las 5:00 de la madrugada, pero que debemos estar pendientes por radio para ir ajustando la hora.


    Una cabezadita, pero pendientes del aviso… y a las 4:30 subimos a una de las zodiac de Jubany, Adolfo, dos buzos encargados de la zodiac y Patric, un alemán que está también en nuestro proyecto europeo IMCOAST.

    Patric tenía que subir al barco para reconocer una carga que le debía de haber llegado a la Antártida a finales de diciembre. Hubo un descuido con la agencia que les hizo la gestión y fijaros… ya a punto de salir de la Antártida y sin poder realizar todo lo que tenían pensado por no tener a tiempo el material. Así es la logística en estos lugares…
    A esa hora de la madrugada no hacía prácticamente viento y el mar estaba como una balsa de aceite. Fue muy bonita nuestra salida de Jubany, rodeados del frente del glaciar que alcanza el mar en Caleta Potter. Muy nublado y con algo de penumbra.



    Por la latitud a la que estamos y la época del año, no llegamos a tener noche, tan sólo unas horas de penumbra. Con estas luces el trayecto en zodiac desde la base hasta el barco, fue todavía más bonito. Uno deja llevarse por las sensaciones y cree estar navegando por las entrañas de un mundo mágico.
    Se coordina muy bien por radio nuestra aproximación en zodiac al barco, subimos por la escala que cuelga a estribor hasta alcanzar la cubierta y nos suben las sacas de material con cuerdas.



    Patric, el alemán, pudo encontrar su carga a bordo y feliz con una enorme sonrisa, se la lleva consigo a Jubany. Hay una parte del trabajo inicial que había planteado en el proyecto que todavía podrá sacar adelante, el resto ya no, por falta de tiempo. Pero por lo menos no tiene perdida toda la expedición.


    Adolfo y yo viajamos en cubierta hasta nuestra llegada a Fildes. La madrugada está “fresquita” y el aire enfría todavía algo más, pero nos encanta observar el paisaje antártico.

    A nuestra llegada, desembarcamos de nuevo con ayuda de una zodiac hasta la orilla. Allí nos está esperando Roberto, el jefe de Bahía Fildes, donde nos acogen muy amablemente haciéndonos sentir como en casa, hasta que llega Sasha, uno de nuestros amigos rusos. Viene con el camión Ural, un enorme camión todoterreno 6x6 de tres ejes, donde subimos todo nuestro material y nos transporta hasta la Base Uruguaya Artigas.

    El viaje en este enorme camión es fantástico. Sasha tiene poco tiempo para poder hacer esta maniobra y viajamos a toda velocidad, atravesando charcos, barro, zonas blandas, nieve… parecía un verdadero raid. ¡Fantástico!
    En la Base Artigas descargamos todo el material a cobijo y desde ahí lo vamos aproximando poco a poco al lugar del campamento, una vez tenemos las tiendas de campaña montadas.


    Como ejercicio en este artículo os propongo lo siguiente. Os he comentado arriba que hay dos bases antárticas, una chilena y otra argentina, que llevan a cabo una estrategia propia de reclamación de territorio. Os pregunto entonces, la Antártida, ¿pertenece a algún país?, ¿cuándo y para qué se constituyó el Tratado Antártico?, ¿cuántos países hay en el Tratado Antártico y cuáles de ellos reclaman territorio?
    • Coordinación logística
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    • Coordinación logística
  • Cuando reinaba el espíritu antártico…

    ¡Hola expedicionarios!
    Os voy a proponer una actividad muy bonita para esta semana. Del libro Diario Polar que escribimos hace algunos años, bajaros el capítulo titulado: “El Continente Blanco. Habla el corazón”. , desde el fichero que podéis descargar en nuestra página web, en la pestaña de divulgación. Ahí se recoge un resumen que escribí una vez regresé a España de mi primera expedición a la Antártida en el año 2000, a estas mismas zonas desde donde estoy escribiendo ahora. Era una época en la que reinaba lo que hemos llamado el espíritu antártico de solidaridad.

    Me gustaría que cada uno de vosotros, hicierais un resumen de ese capítulo. No lo hagáis con prisas. Pensadlo tranquilamente y al final de la semana lo enviáis. ¿Os parece bien la propuesta?
    • Cuando reinaba el espíritu antártico…
  • Acampados en la Antártida

    ¡Sí, cómo lo oís!, hemos tenido que acampar aquí en la Antártida. Si fuera un lugar apartado, lejano de Bases Antárticas, sería normal, pero lo contradictorio es que estamos “rodeados” de bases.

    Llevamos una década trabajando en esta zona y hemos tenido siempre apoyo logístico de los rusos. De hecho comenzamos nuestra investigación en este casquete glaciar debido a una invitación de glaciólogos rusos que estaban muy interesados en que midiéramos con nuestro sistema la descarga glaciar en el casquete de King George. Después, año tras año viniendo a la Base Rusa Bellingshausen hicimos amistad con el jefe de la misma, Oleg, que durante esta década consiguió dar un importante cambio a la base, en lo que a confortabilidad y medios se refiere. Una amistad que se extendió también con la gente de su dotación, que encontrábamos aquí campaña tras campaña. Los rusos son los que más tiempo pasan en sus campañas antárticas, solían ser de dos años sus estancias. Después descansaban seis meses y regresaban de nuevo otros dos años. Ese periodo de relevo de seis meses, coincidía con el invierno antártico, durante el que había menos actividad en la base, por eso cada campaña de verano en la que vinimos durante esta década, encontramos a nuestros, ya amigos rusos, encargados de Bellingshausen.
    En este periodo pasado, aconteció también que a Adolfo lo nombraron académico por la Academia Rusa de Ciencias Naturales. Con mayor razón a partir de entonces, pudimos acceder a las facilidades de la logística rusa antártica.
    ¿Qué ha pasado ahora? El turismo está estropeando esta parte antártica. Es una zona de bastante fácil acceso –para lo que es la Antártida- por su proximidad al continente americano y durante los últimos años hemos ido viendo cómo una empresa chilena ha ido metiendo turismo a esta parte. Y ha ido aumentando de manera exagerada y sin control.
    Y, ¿qué produce esto? Además de algunas consecuencias inmediatas de riesgos y accidentes ya ocurridos por falta de experiencia, produce contaminación directa e indirecta. Directa porque encontramos ya tiradas por estas tierras antárticas, cada vez más abundantes bolsas de plástico, botellas, latas de refrescos, papeles, envoltorios de comida… Y una contaminación indirecta por la cantidad de aviones y barcos que entran y salen con este trasiego de turismo.

    Aparte de eso, ¿sabéis que más está produciendo? Que la idea primitiva de las bases antárticas para soporte logístico de científicos, está pasando a ser en algunas de ellas, soporte para turismo, como negocio. ¡Sí!, cómo lo habéis oído, empieza a haber negocio económico en algunas de las bases. Y en ese negocio se ha subido la Base Rusa… Con el cambio de jefe de nuestro amigo Oleg hace un par de años, Bellingshausen ha ido tomando estos derroteros.
    Fue una sorpresa muy desagradable cuando llegamos en esta ocasión y nos encontramos que el jefe nuevo, Víctor, sólo intentaba hacer negocio. Lo peor es que no tiene una mentalidad clara de las cosas, pues los mismos precios que aplica a los turistas son los que nos quería aplicar a nosotros por estar y por comer en la Base. Nuestro presupuesto para el proyecto es muy limitado y no podemos permitirnos esos lujos, de manera que tuvimos que establecer un plan alternativo para sacar esta expedición adelante.
    En esa primera etapa de la expedición cuando llegamos desde España, ¿cómo resolvimos la situación? Nuestro amigo Oleg, que trabaja ahora en Sudáfrica dirigiendo la logística de varios países para la Antártida continental, se puso en contacto con el nuevo jefe, indicándole que nos dejase un lugar los primeros días donde poder estar hasta organizarnos con el material y el trabajo. Nos habíamos pasado algo de comida desde Punta Arenas y con algún complemento que nos daban a escondidas del jefe, nuestros amigos rusos de la dotación de Oleg que todavía andan por aquí trabajando, pudimos subsistir esa primera etapa.
    De la misma manera que fue un duro golpe ver la línea de actuación del jefe nuevo y su negación en darnos apoyo logístico, fue muy hermoso encontrarnos con algunos de los amigos anteriores, de la época de Oleg. Les dolía más a ellos que a nosotros el que nos cerraran las puertas de Bellingshausen. El espíritu antártico de solidaridad ante todo que antes reinaba en estas regiones, se está perdiendo. Por eso, cuando ahora nos encontramos los antárticos de verdad que seguimos compartiendo este espíritu, hay una gran camaradería entre nosotros.
    Después pasamos a Jubany, la base argentina como ya sabéis, donde no ha habido ningún problema. Se mantiene, de momento, con las directrices iniciales de ofrecer soporte a los científicos. Mientras estábamos con los argentinos, encargamos comida a una amiga nuestra de Punta Arenas, que gestiona logística antártica, y nos la envió hacia aquí. Cuando hemos regresado de Jubany, ya estaba aquí la comida: sopas y cremas, leche en polvo, queso, algo de pan y algunas latas de conservas. Hemos instalado las tiendas de campaña y hemos montado el campamento. Así estaremos hasta que abandonemos la Antártida. No son las mejores, ni las más confortables condiciones de trabajo en esta zona, pero con el esfuerzo al que estamos acostumbrados esperamos sacar adelante todos los planes iniciales.
    Sólo tengo una pequeña tristeza, que no voy a poder atender el Blog como me hubiera gustado, pero seguiremos adelante. Al menos una vez por semana nos acercaremos a alguna de las bases de la zona, donde pediremos el favor que nos dejen una mesa para trabajar con el ordenador y escribiros algunos artículos. Después se los enviaremos a Gildo, nuestro contacto en España y él los irá subiendo al Blog durante la semana. Leeremos todos vuestros comentarios, que siempre nos transmiten mucho ánimo para seguir con esta tarea y os contestaremos a vuestras preguntas y dudas que os vayan surgiendo. Así que si veis que hay un cierto retraso en que os contestemos, no creáis que nos hemos olvidado de vosotros, simplemente son las condiciones a las que nos hemos tenido que adaptar.
    Me gustaría saber si habéis acampado alguna vez y en caso afirmativo, en qué lugares ha sido. A continuación quiero que os pongáis en situación de estar acampando aquí en la Antártida y me mandéis dos listas, una con las cosas positivas que os aportaría y otra con las negativas.

    • Acampados en la Antártida
    • Acampados en la Antártida
    • Acampados en la Antártida
  • Una triste despedida

    La bandera a media asta en la Base Uruguaya Artigas. Esta mañana del 28 de enero se produjo un trágico accidente y falleció uno de los miembros de la dotación uruguaya, conocido como el Vikingo. Había llegado de madrugada el barco Vanguardia y estaban en plena maniobra de descarga de combustible a un depósito ubicado en la playa. El camión uruguayo derrapó en una curva muy peligrosa del camino y volcó cayendo a una laguna cercana a nuestro campamento.
    Es un día triste en la Base Artigas y en todas las demás de la zona.
    Aquí todos somos una gran familia y cada problema se siente como propio.
    Desde aquí nos unimos a la tristeza y al dolor que produce esta pérdida y mandamos mucho ánimo para su familia en Uruguay.
  • El radar para medir el espesor de hielo glaciar

    A partir del Año Geofísico Internacional, al final de la década de los cincuenta del siglo XX, el estudio de la Antártida experimentó un impulso grandísimo, incrementándose en gran manera la instalación de Bases Antárticas que potenciaron numerosas líneas de investigación. Éstas precisaban de la implementación de logísticas especiales, entre ellas la aérea, con avionetas dotadas de esquíes para desplazarse sobre el casquete glaciar.
    Los accidentes aéreos eran frecuentes… tanto, que en la década de los 80 del siglo XX, algunos científicos empezaron a investigar las causas.
    Prestaron especial atención a los accidentes ocurridos en vuelos con excelente visibilidad y expertos pilotos. Encontraron que las catástrofes ocurrían tan solo con algunos tipos de aviones, mientras que con los demás, la incidencia de estrellarse al aterrizar era casi nula. ¿Qué estaba pasando?
    La explicación se encontró al comprobar que los aviones siniestrados poseían un radar altimétrico, cuyas bandas de frecuencia eran diferentes de las de aquellos otros aviones que aterrizaban normalmente.
    Resulta que a ciertas frecuencias de radar, el hielo es transparente… y los aviones que los usaban, iban a aterrizar en las rocas situadas bajo el hielo. ¡¡Como si el hielo no estuviera allí!!
    El problema aéreo se solucionó rápidamente, disminuyendo drásticamente los accidentes aéreos, pero… ¡lo más importante!, desde entonces las bandas de frecuencia de radar a las que el hielo es transparente, se usan para medir los espesores del hielo. Envían señales desde la superficie helada, que son devueltas por la roca de fondo sobre la que el casquete glaciar se apoya y desliza.
    Esta técnica geofísica, denominada radioecosonda, es la mejor y más sencilla para estudiar las masas de hielo y su evolución. Su empleo, hace muchos años que ya es habitual.
    Y esa técnica de radioecosonda es la que nos ha permitido conocer cómo es la roca de fondo que hay debajo de nuestro casquete glaciar Collins, y por tanto saber cuál es la superficie del casquete que drena en nuestro río seleccionado. De alguna manera es como si estuviéramos viendo a través del hielo.
    No hemos sido nosotros los que hemos hecho este trabajo, ha sido un equipo ruso especialista en esta técnica. Este tipo de colaboración entre científicos de diferentes especialidades es la mejor manera de avanzar en la investigación. No es bueno que haya barreras entre los campos de conocimiento, esas las hemos puesto nosotros, los hombres, pero la naturaleza no las tiene. Es siempre positiva la colaboración en todos los sentidos.
    Sólo una cosita más os completo hoy. Recordamos que las unidades de caudal de las que hablábamos en el último apartado eran de m3/seg, para expresar los valores de descarga glaciar. Pues bien, no son esas las que utilizamos exactamente, sino que las empleadas son: “m3/seg para cada kilómetro cuadrado de cuenca glaciar“, y llamamos descarga glaciar específica.
    Vuestros deberes en este artículo son muy sencillos, sólo quiero que también con vuestras palabras me digáis qué es una unidad específica. Para nosotros, el medir en esa unidad específica de descarga glaciar, nos permite poder comparar glaciares grandes con pequeños y árticos con antárticos. Y es que nosotros medimos en varios glaciares de los dos hemisferios… pero ya os iremos contando todo esto más adelante.
    • El radar para medir el espesor de hielo glaciar
    • El radar para medir el espesor de hielo glaciar
    • El radar para medir el espesor de hielo glaciar
  • Embarcamos en el barco chileno Oscar Viel, para trasladarnos a Fildes

    Hoy cruzaremos de nuevo a la otra parte de la isla de la que habíamos venido, dejando Jubany y el trabajo en marcha en Caleta Potter. Cruzaremos con un barco chileno, el Oscar Viel, que viene desde la Base Chilena 0´higgings y se dirige a Fildes, así que parará los motores en la proximidad de Caleta Potter, y desde la Base Jubany nos acercarán en zodiac al barco para poder embarcar y continuar el viaje.

    Una vez lleguemos a Fildes, donde están próximas las Bases Chilenas: Frey, Escudero y Fildes y la Rusa Bellingshausen, lo que haremos será trasladar todo nuestro material hasta las proximidades del río donde hemos hecho esa instalación de la estación CPE-KG-62ºS, y montaremos ahí nuestro campamento. Nos queda un trabajo muy delicado para realizar de manera muy concienzuda en esta estación de registro CPE. Os mantendremos informados.

    Antes de dejar la Base Argentina, os dejo una cosita ahí colgada. Cuando salíamos ayer hacia el glaciar, me acordé de todo lo que habíamos estado hablando la semana pasada y os fotografié la tabla de sensación térmica por causa del viento, que existe en todas las Bases Árticas y Antárticas, a nivel de seguridad y conocimiento.



    Aquí os la dejo. Después de todo lo que ya sabéis sobre este tema, os resultará sencillo entenderla. ¿A que está genial ese color de código de semáforo según los diferentes estados de peligro?, ¿qué os parece?

    • Embarcamos en el barco chileno Oscar Viel, para trasladarnos a Fildes
  • ¿Cómo conocemos la superficie de la cuenca glaciar?

    En la estación de GLACKMA, que ya sabemos todos porqué se llama CPE-KG-62ºS, ¿qué es lo que estamos midiendo? Decíamos que la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde en forma de agua.
    En otro artículo os hablaré de los parámetros que miden las sondas que hemos instalado y cómo podemos pasar de los datos que registran para conocer finalmente la serie temporal de descarga glaciar. Eso será un poquito más adelante. Por cierto, ¿sabéis lo que es una serie temporal? Muy en breve y con vuestras propias palabras me gustaría escucharos qué es una serie temporal, qué me deis un ejemplo y discutáis un poco por qué son tan importantes las series temporales con intervalos horarios de descarga glaciar que estamos registrando en continuo desde el inicio del 2002.
    Ahora os voy a contar otra cosa. Medimos el hielo que se funde y damos valores de descarga, es decir de caudal del río seleccionado, por tanto las unidades serán de metros cúbicos por segundo (m3/seg). Hablad un poquito de estas unidades en clase, qué os quede a todos claro que son unidades de caudal.
    Pero eso no es todo. Con las fotos que ya os había mostrado del entorno de la Base Jubany habéis podido ver que el glaciar que aquí tenemos es un glaciar muy diferente a los de los videos que os mostré al sobrevolar el hielo patagónico. Los de la Patagonia son glaciares de montaña, cada uno está definido en su valle glaciar, pero aquí en la Antártida se trata de enormes casquetes glaciares. Es un casquete de hielo que cubre todo completamente. En este caso se trata de la isla Rey Jorge o King George de la Antártida Insular que está cubierta por el casquete glaciar llamado Collins. Os dejo aquí unas pequeñas tomas de video que hice justo antes de aterrizar, las nubes cubrían parte, pero os podéis hacer una idea de lo que es un casquete glaciar. De paso os adelanto que en esas partes que veis en las que el glaciar ya ha retrocedido es donde están ubicadas estas bases antárticas de la periferia. Las del interior del continente son otra cosa, cómo ya habíamos comentado por ejemplo con la de Vostok.


    Si nosotros queremos medir el hielo que se funde en uno de los glaciares de Patagonia, iríamos al frente del glaciar en el valle y allí buscaríamos el río que unificase las diferentes salidas de agua del glaciar. Porque un glaciar tiene varias salidas de agua en su frente, y si queremos medir la totalidad del agua tenemos que buscar un río en el recorrido del valle glaciar, que haya recogido todos los pequeños riachuelos que salen por el frente glaciar.
    Ahí, en un glaciar de montaña es más fácil, pero… y en este casquete glaciar de la Antártida, ¿cómo podremos hacer para saber cuál es la superficie de la cuenca del casquete glaciar que alimenta el río en el que medimos? Idlo pensadlo un poco vosotros hasta que otro día os lo cuente yo.
    • ¿Cómo conocemos la superficie de la cuenca glaciar?
  • Reinstalando la estación CPE-KG-62ºS

    La semana pasada cuando llegamos a la Antártida y estando todavía en la Base Rusa Bellingshausen, antes de cruzar para la Base Argentina Jubany, habíamos estado trabajando sin parar. Os voy a explicar ahora, con un poco más de calma qué es lo que estuvimos haciendo.

    En primer lugar tuvimos que clasificar los 340 kilos de material que juntamos en la Base Rusa y provenía de lo que teníamos guardado en esta base de las campañas antárticas anteriores, de lo que habíamos enviado por cargo desde España ya en noviembre y de lo que trajimos en el vuelo con nosotros.

    Después transportamos en mochilas el material necesario para esta primera etapa de la expedición, hasta la zona en el río de salida del glaciar donde tenemos la estación de medida de descarga glaciar. Fueron varios viajes los que tuvimos que dar con las mochilas cargadas a la espalda, recorriendo los 5 kilómetros de distancia desde Bellingshausen hasta la estación. Montamos al lado del lugar de trabajo una tienda de campaña, para poder tener todo el material recogido durante los días que nos llevó el trabajo de instalación.



    A ver si con estos vídeos y estas fotos que os dejo, podéis entender cómo nos las hemos tenido que ingeniar para hacer la instalación de las sondas nuevas en la estación de GLACKMA que llamamos CPE-KG-62ºS. Decidme a ver si lo entendéis.












    Esta estación la hemos llamado CPE-KG-62ºS, por las siglas de Cuenca Piloto Experimental ubicada en King George de la Antártida Insular, a latitud 62ºS. Es una de las más antiguas que tenemos en GLACKMA, en la que desde enero de 2002 estamos registrando datos horarios de descarga glaciar, es decir del hielo que se funde. ¡Sí, sí!, habéis leído bien, son datos horarios. Desde que la hemos puesto en marcha registramos series de datos con intervalos horarios. Es una tremenda cantidad de información la que tenemos ya, y muy valiosa para el estudio del cambio climático. No ha sido fácil el mantener esta continuidad de las series, pero con un gran esfuerzo personal lo hemos conseguido.

    En este momento estamos renovando las sondas que teníamos instaladas. Estas tareas de mantenimiento y renovación de instrumentos es necesario hacerlas de vez en cuando. Además las sondas que ahora instalamos, al ser más modernas, son mucho más robustas que las anteriores y aguantarán mejor las inclemencias del tiempo en invierno. Por otro lado tienen mayor memoria de almacenamiento de datos y nos permitirán poder distanciar las visitas a la estación para extracción de información. Con las antiguas, midiendo cada hora, la capacidad era de año y medio, y ahora con estas nuevas tenemos para varios años.

    Lo dicho, decidme a ver si habéis entendido el proceso de instalación que hemos llevado a cabo.

    ¡Hasta la próxima! Que tengáis un buen fin de semana. Nosotros seguiremos trabajando, aquí manda la meteorología y hay que aprovechar siempre que se pueda.
    • Reinstalando la estación CPE-KG-62ºS
  • Un regalo para vosotros

    Hemos seleccionado tres cosas especiales para vosotros:
    - Un liquen antártico
    - Una muestra de zeolita
    - Una muestra de mineralización hidrotermal de cobre
    A nuestro regreso a España os las entregaré personalmente a los tres colegios que mejor hayáis participado en vuestra expedición virtual a la Antártida.
    Así que ya sabéis lo que tenéis que hacer…
  • Mandadme una foto de cada clase

    Hemos tenido una idea que os va a gustar.

    Os cuento: idme mandando una foto de cada clase respondiendo al Blog. Así haremos una bonita composición de todos, incluyéndoos a vosotros desde España y a nosotros desde la Antártida.

    Mandadlas a la siguiente dirección de correo electrónico: glackma@glackma.es

    Las esperamos, ¡ya veréis que chulo queda el fotomontaje!

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