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Blog: Karmenka desde los Polos

  • ¿Qué dicen nuestros datos?

    A parte de esos cambios tan significativos que visualmente encontramos en nuestro glaciar Kviarjökull, os voy a contar de forma sencilla algunos otros fenómenos que hemos obtenido con los datos registrados por las sondas en nuestra estación de medida que está registrando cada hora desde el año 2002. Para que os deis cuenta de la cantidad de información que esto supone, a ver si me hacéis un cálculo y me decís cuántos datos tenemos medidos solo en esta estación, desde el 1 de enero de 2002 hasta el 31 de mayo de este año. Recordad que la medición que hacemos es horaria.

    ¿Sabéis que el deshielo producido en el año 2006 fue muy significativo? ¡¡Se duplicó con respecto a los valores medidos tan solo cuatro años antes!! Este comportamiento no fue único en esta estación, lo pudimos medir en la totalidad de las estaciones monitorizadas de GLACKMA en los dos hemisferios, tanto del Ártico como de la Antártida.

    Os diré algo más, en este glaciar el proceso de descarga glaciar ocurre durante todo el año, incluso en invierno, aunque con valores mucho más bajos, ¡claro está!, pues la temperatura ambiente es más baja. Dentro de esa duración anual del deshielo, se registran valores más altos en la parte central del verano, esto es en los meses de julio y agosto. Pues bien, ¿sabéis qué hemos medido en los tres últimos años (2014 a 2016)? Que esos periodos de valores más altos de deshielo se han estirado en tiempo y han pasado a ocupar de dos meses a cinco (junio a octubre). Pero la cosa no queda ahí, todo parece indicar que la tendencia siga ampliándose, pues ahora en el mes de mayo del 2017, los valores registrados son también más propios del inicio del verano.

    Y por si fuera poco, comparando los valores de la descarga glaciar de este hemisferio Norte con el Sur, encontramos que aquí son entre 3.5 y 4 veces mayores que en la Antártida.

    Para vosotros, jóvenes expedicionarios, probablemente estas dos décadas en las que estamos midiendo en GLACKMA, os suponga un periodo de tiempo muy grande, pero os diré que para la Tierra, para nuestro hermoso planeta, eso es tan solo como un pequeño suspiro. Y lo que es realmente dramático y preocupante, es que procesos tan acelerados los podamos registrar en un periodo tan corto de tiempo.

    Os diré más, los glaciares juegan un papel muy importante en el sistema climático global actual de la Tierra. Son los que hacen que el clima sea como lo conocéis actualmente, que se den esas condiciones óptimas para la vida de la humanidad en este planeta. Pero si los glaciares continúan fundiéndose a la velocidad a la que lo hacen, los efectos que iremos encontrando en la atmósferas serán cada vez más violentos. Se está tendiendo a perder la estacionalidad, se alargarán los periodos de sequía seguidos después por fuertes y torrenciales lluvias que arrasan los suelos, a nivel de la atmósfera habrá cada vez más violencia y los fenómenos nos llegarán con más energía. El ascenso del nivel del mar continuará su tendencia creciente y pensad que la mayor parte de la población en la Tierra, se encuentra ubicada en las zonas costeras.

    ¿Sabéis qué es lo que pasa? Con este ejemplo me vais a entender muy bien. Es como si se tratase de una nevera, en la que se encuentran los alimentos y el hielo. Si sube la temperatura, los cubitos de hielo serán los primeros que lo noten y comenzarán a fundirse, pero después, inevitablemente se estropearán los alimentos porque las condiciones que tenían para conservarse han cambiado. Lo mismo pasa en la Tierra. Los glaciares nos crean el clima adecuado para que podamos vivir, si se funden se perderá ese clima que actualmente conocemos y nos permite vivir cómodamente en el Planeta.

    Hoy quiero que reflexionéis un poco. No solo en clase, también con vuestros amigos y vuestros padres y hermanos. Dos preguntas os planteo:

    1-    ¿Qué podéis hacer cada uno de vosotros, hoy en día, ante esta situación?

    2-    ¿Creéis que podréis aportar vuestro granito de arena, el día de mañana, para evitar que sigamos este rumbo tan equivocado?

    • Grabando en la estación de medida

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  • Yo no me doy por vencida

    Asimilada la emoción primera ocasionada por el sinsabor de no conseguir la conexión con los equipos instalados en el río, toca establecer un plan B y después si es necesario un C y un D y así hasta agotar todas las opciones. En breve os cuento que estas sondas con las que trabajamos son alemanas. A lo largo de estos veinte años que estamos trabajando en GLACKMA con ellas, hemos podido comprobar que así como físicamente son muy robustas, el software que han generado está lleno de debilidades. Añadimos a esto que según van saliendo versiones nuevas tanto de sondas, como de programas y sistemas operativos en los ordenadores, los problemas que surgen en el sentido de compatibilidades entre ellos son cada vez mayores. Todo esto se resuelve mucho más fácil en casa o en la oficina que aquí en campo te ves limitado por este tipo de problemas.

    Ante este panorama toca buscar y rebuscar distintas habilidades informáticas y no perder la paciencia, ni el ánimo, ni el pensar que se va a conseguir. La actitud es muy importante ante cualquier situación en la vida. Nuevo día, tras algunos cambios en el ordenador, en el programa, en diferentes configuraciones, vuelta a la estación, plan B en marcha, nuevo intento, nueva decepción… “Esto empieza a no gustarme de verdad”.

    Mientras continuamos con otros trabajos en el glaciar, la cabeza descansa del problema, lo aborda en perspectiva, maquina nuevos planes y sigue con la esperanza de que a lo mejor es posible. Una dormida de 8 horas tras llevar casi una semana en la que de media salían al día tan solo 4 horas, completa el estado óptimo para afrontar de nuevo el problema.

    Tras dos horas de pelearme en la tienda con el ordenador, el software, los puertos de salida, los controladores, el cable interface, etc. etc. etc., cargo los bártulos en la mochila y me pongo en ruta hacia la estación en el río. Mis botas avanzan sobre la hermosa y espesa tundra, acomodándose a un paso más bien lento para lo que soy yo. Por un lado quiero llegar pronto para probar el nuevo plan C, pero por otro no, pues no me apetece tener que abordar otra derrota. Es una especie de contradicción interna que no merece la pena de ser abordada, pues aunque sea el paso tan lento, llegará el momento de alcanzar la estación.

    Ya está ante mis ojos, el corazón palpita con fuerza. A modo de relámpagos pasan por mi mente los momentos tan duros vividos en esta estación. Aforos en el río con el agua hasta el pecho, salvada de ser arrastrada y tragada por su cauce en un par de ocasiones, frío helador instalado en los huesos después de la hora que dura cada medida, instalación de las distintas versiones de las sondas siempre en invierno para poder acceder más fácilmente al fondo del lecho del río cuando éste lleva poco agua. Trabajo, trabajo y trabajo, esfuerzo regalado a esta investigación, sacrificio tanto personal como económico … ¿Habrá merecido la pena? Siento ante mis espaldas una responsabilidad casi infinita, ayuda de los afiliados a GLACKMA y de los que habéis hecho donaciones para aliviarnos un poco el peso económico de esta expedición ante la falta de financiación. Casi me asfixia tanta responsabilidad…

    Toca repetir la maniobra, abrir la tapa del recinto protector, encender el ordenador, conectar el cable interface, abrir el programa, intentar conectar con la sonda y esperar, esperar…, el tiempo se me hace infinito, no quiero ver el recuadro otra vez en la pantalla, ese acceso denegado con el equipo… ¡¡¡Conexión, conexión, conexión!!! ¡¡¡Lo conseguí!!!, ¡¡¡Sí, sí, sí!!! Como si fuera una explosión fortísima imposible de contener, un torrente de emoción me sacude, me bambolea, se apodera de mí. Un río de lágrimas que no cesa y parece no tener fin, me ayuda a relajarme y concentrarme en la extracción de datos. Por cada parámetro medido en cada una de las sondas, descargo 42.000 datos… Valiosísima información, es oro puro, un magnífico tesoro. La serie de datos que empezamos en este glaciar en el 2002 y con registro cada hora, no se ha detenido. Siento mis lágrimas -secas ya por el viento- en las mejillas, en las que se dibuja una sonrisa infinita y en mi interior se instalan y agarran con fuerza una gran satisfacción y felicidad infinitas. ¡Sí, merece la pena todo este esfuerzo! Millones de gracias a todos los que habéis colaborado para sacar adelante esta expedición, el logro conseguido es vuestro también. Este tesoro recogido os pertenece, habéis puesto vuestro granito de arena para que esto sea posible.

    • Karmenka emocionada tras obtener conectar con las sondas

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  • En medio de mi preocupación, os cuento qué vamos a hacer en los Urales

    Estoy preocupada por vosotros, jóvenes expedicionarios. He ido dejando pasar los días, primero los carnavales, después semanas y más semanas, esperando vuestro trabajo sobre el último artículo en relación al vídeo de divulgación. La desilusión se iba apoderando de mí poco a poco. Sólo los expedicionarios bejaranos del Marqués de Valero han afrontado el reto de responder a las preguntas que os hice. Que por cierto, me distéis una gran alegría, según iba leyendo vuestras respuestas tan acertadas.

    Tengo ahora una gran duda, no sé si los demás expedicionarios llegasteis a ver el vídeo y os falta sólo el último pasito, de escribir las respuestas, o no lo habéis visto. Mi duda es razonable, pues ahora suponiendo que todo lo que se cuenta en el vídeo lo conocéis, voy a continuar con este artículo. Y, claro está, me preocupa que no podáis seguir el “hilo”…

    Os quería hablar sobre nuestros objetivos en los Urales para esta próxima expedición. En este caso se trata de una de las estaciones más jóvenes que tenemos en GLACKMA. Fuimos allí por primera vez en el verano de 2009, y además de la exploración necesaria para la búsqueda de un glaciar adecuado, realizamos la instalación de la estación y la campaña de aforos en el río. Es decir, que en aquella campaña la estación quedó funcionando y registrando datos cada hora.

    Desde entonces no hemos vuelto a aquel lugar y por tanto los datos que se van registrando y guardando en la memoria, ¡nos la van llenando!. Si no queremos perder esa valiosa información, tenemos que ir a sacar esas series de datos, chequear que todo está bien, mirar si hay que volver a ajustar algo,… En definitiva, dejarla de nuevo operativa para que siga registrando información por más años, evitando perder esa continuidad de los datos medidos, que tan valiosa es.

    El problema con que nos encontramos es que estamos sin presupuesto… parece que los “recortes” se extienden y perduran en el tiempo. Pero, nos preguntamos: ¿podemos dejar perder esa información, así sin más, por culpa de la falta de financiación? No entra en nuestra filosofía el dejar en el olvido el trabajo y esfuerzos realizados durante años. No nos queda más remedio, que con nuestras aportaciones económicas personales, “salvar” esa información. ¿Se os ocurre otra cosa?, ¿tenéis alguna otra idea?

    Por cierto, este año como no hemos estado en la Antártida no conocéis a nuestro amigo Pingüi. Pero aquí os lo presentamos, él os enseñará el ciclo del agua en nuestro planeta. ¡Ya veréis qué interesante! A ver si nos escribís a todos vuestra historia de la gota de agua que se propone en ese cuadernillo como actividad.

    • En medio de mi preocupación, os cuento qué vamos a hacer en los Urales

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  • ¿Cómo medimos en Caleta Potter?

    Al explicaros de qué se trata el proyecto europeo IMCOAST en el que estamos participando, os conté nuestra labor en el mismo.

    Por un lado aportamos todos los datos que en continuo estamos registrando desde enero del 2002 en la estación CPE-KG-62ºS, que ya sabéis que registra cada hora datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde en forma de agua.

    Por otro lado y en Caleta Potter -en la que se encuentra la Base Argentina Carlini (ex Jubany)- registramos el grado de aporte de los sedimentos sólidos en tiempo presente, para poder estimar la variación de la radiación solar en los ecosistemas marinos. Medimos también las características geoquímicas del agua proveniente de la descarga glaciar, además de la temperatura del agua y conductividad para conocer la capacidad de hidrólisis de las rocas subglaciares y su posible generación de nutrientes. Toda esta información es valiosísima para los grupos de biólogos marinos que investigan en esta caleta.

    Para hacer estas mediciones en Potter, seleccionamos un riachuelo que provenga del glaciar y ubicamos en el mejor lugar una sonda multiparamétrica para registrar una decena de parámetros. Debido a que los sensores de esta sonda son extremadamente delicados, este equipo no puede permanecer todo el año en el exterior. Lo debemos instalar cuando el río ya está definido y retirar antes de que queden los sensores al aire cuando disminuya su caudal, pues sino se estropearían. Como es muy inestable la zona en la que se encuentran los posibles riachuelos que salen en esta caleta del glaciar, la instalación exige un control diario para ir reacomodando la sonda.

    Os dejo un vídeo en el que podéis ver cómo nos las hemos ingeniado para fabricar un soporte y poder instalar la sonda en este lugar. Fijaros también la diferencia de caudal del riachuelo en los días más fríos o cuando sube algo la temperatura. ¿Veis qué rápido responde el glaciar a cualquier variación de la temperatura ambiente? Por eso nos hemos centrado nosotros en medir la descarga glaciar, es un perfecto indicador de la evolución del calentamiento global.   

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  • Aforos en el río con aguas que no llegan a 1ºC

    Seguimos completando detalles de “cómo medimos la descarga glaciar”. Os hablaré hoy de los aforos en el río. ¿Qué es esto?

    Nosotros queremos medir el caudal del río que viene del glaciar, es decir la cantidad de agua que pasa por ese río, porque ya sabemos que esa agua procede del hielo fundido y eso es lo que queremos conocer. Las sondas que tenemos instaladas en el lecho del río miden varios parámetros y entre ellos uno que es fundamental para nuestro trabajo, el nivel del río.

    Lo que tenemos que hacer es buscar la forma de pasar esos datos de nivel del río que registran las sondas, a caudal. Problema que resolvemos buscando una función matemática que nos relacione ambos, es decir, el nivel y el caudal. ¿Y cómo podemos ajustar esa función para que sea lo más precisa posible? Midiendo directamente nosotros el caudal del río para diferentes valores de nivel.

    No os voy a contar con detalle esta técnica que empleamos, sólo os diré que cuanto mejor sea nuestro trabajo de campo, mejor será el procesado después de los datos, por eso debemos estar concentrados en el trabajo, aunque las condiciones que tenemos no sean las más cómodas, ni las más confortables. Debemos de estar muy pendientes del río, de las variaciones de nivel que experimenta, para llevar a cabo nuestros aforos.

    En este río, con la precisión con la que trabajamos, cada aforo nos lleva unos 35-45 minutos, dependiendo del caudal que haya. Durante todo ese tiempo tenemos que estar midiendo dentro del río, con esa temperatura que lleva el agua que fluctúa entre 0ºC y 0,6ºC. Además os diré que prácticamente debemos de estar quietos y que en esta zona sopla siempre un fuerte viento que viene encajonado en el cañón del río, y nos hace alcanzar unos valores de sensación térmica algo bajos. Por eso la concentración en el trabajo es fundamental, centrarse en lo que se está haciendo y olvidarse del resto.

    Debemos de estar pendientes del río y de los aforos. No hay una hora fija, manda el río y sus variaciones de nivel. Tan pronto nos toca por la mañana, por la tarde, a la madrugada, al terminar el día… no podemos tener horarios, el río es el que nos dirige. Y año tras año debemos de reajustar esas mediciones… es decir, que no nos libramos nunca de ese trabajo.

    Hay muchísimas veces que no te apetece nada meterte a medir en el río, con esas aguas fresquitas y las bajas temperaturas exteriores. Hay días que te encuentras más cansado que otros y a veces te toca a ciertas horas de la madrugada o la noche, teniendo entonces que romper el sueño para ir al río a medir. En otras ocasiones te toca medir tan seguido que no has logrado entrar en calor de una de esas mediciones y ya te ves de nuevo preparando para otra. Os aseguro que en esos momentos durillos, es la mente la que tira del cuerpo adelante. Como veis hay mucho esfuerzo detrás, pero si uno quiere conseguir algo no queda otra opción. 

    • Aforando en la Antártida

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  • La instalación y mantenimiento de las sondas de medida… no es tarea fácil

    Casquete glaciar, con circulación de rios procedentes del hielo fundido

    Continuando con la forma de medir la descarga glaciar aquí en la Antártida, os contaré hoy algo que algunos de vosotros ya sabéis por la campaña anterior, pero para muchos otros es cosa nueva, así que vamos a ello.

    Quedamos ya el otro día que seleccionábamos un punto en la zona, donde confluye todo el agua procedente del hielo que se funde de una parte de ese enorme casquete glaciar, y es en ese punto donde medimos. Vimos en el vídeo que os había dejado, el buen lugar que encontramos en el cañón, donde pasa toda el agua integrada y además las paredes de roca nos permiten fijar las sondas.

    Como muy bien habéis observado en el vídeo, tenemos varios instrumentos midiendo. Pero, esos equipos, ¿se instalaron ellos solitos?, ¿qué miden?, ¿cada cuánto tiempo miden?, ¿desde cuándo están midiendo? Tranquilos, tranquilos, que os voy a responder a todas estas preguntas.

    Las sondas de medida están recogiendo datos cada hora y durante todo el año. No sólo eso, sino que año tras año. Y, ¿desde cuándo? Pues fijaros, estamos midiendo en este lugar desde inicio de febrero del 2002. Sí, he dicho bien, no me he confundido, ¡¡¡desde el 2002!!! Cada sonda mide varios parámetros y con cada uno de ellos tenemos ese registro horario y continuo desde entonces. ¿Os imagináis cuántos datos, cuánta información? Ahora me entenderéis perfectamente cuando os digo que conocemos muy bien cómo está evolucionando este glaciar durante la última década.

    Esos equipos de medida los hemos tenido que reinstalar en varias ocasiones a lo largo de esta década. Pensad que quedan todo el año ahí a la intemperie y las condiciones en el invierno son durillas. Tienen, por tanto, una caducidad. Así que nos hemos encargado de que antes de que dejasen de funcionar, tuvieran otros al lado para sustituirlos. No es tarea fácil.

    A lo largo de estos años, como toda la electrónica ha avanzado mucho, hemos podido ir mejorando con cada reinstalación, la robustez de los equipos. Ahora resisten mucho mejor a las condiciones de intemperie y además tienen una mayor memoria para almacenar esos datos que almacenan.

    La última de estas reinstalaciones de las sondas de medida, la realizamos la campaña anterior. En su día en el Blog os expliqué con detalle cómo lo hicimos, además de enseñaros fotos y prepararos algunas tomas de vídeo.

    Sobre la cuestión planteada al principio, de ¿qué miden? De momento os quedáis con la idea de que son varios parámetros, como os decía más arriba, con los que buscamos conocer la cantidad de agua qué pasa por ese río, pues es el hielo fundido… Pero de esto lo dejamos para otro artículo, ¡que os lo tengo que explicar bien! 

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  • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

    Me quedó pendiente ayer contaros con algo más de detalle qué es lo que medimos en esas sondas que dejamos instaladas. Estamos registrando lo que llamamos descarga glaciar, que no es más que el hielo que se funde en forma de agua.

    Primero, debemos de seleccionar un glaciar que nos permita realizar esta investigación, son varias circunstancias que se deben dar, no creáis que es tan fácil. Aquí hicimos una expedición sólo exploratoria en el verano austral del 2009, recorriendo varios glaciares de la zona y uno de los posibles y de más fácil acceso fue este, el glaciar Huemul.



    El hielo que se va fundiendo en los glaciares, termina saliendo por su frente, formando diversos ríos. Como buscamos conocer todo el hielo que se funde en dicho glaciar, necesitamos medir todo esa agua. Por tanto, para facilitar el trabajo y reducir el error, es conveniente que todos los ríos generados en el frente del glaciar, se terminen juntando en uno sólo, para medir en dicho lugar. En este caso, van a parar todos a una laguna y tras ella sólo sale un único río, que es donde hemos instalado la estación. Por cierto, una laguna con unos colores preciosos.

    Necesitamos además tener alguna zona de roca en alguno de los márgenes del río, para poder fijar las sondas que quedarán todo el año midiendo y registrando datos. Con dichos instrumentos obtenemos datos de varios parámetros del río y con un complemento de trabajo que debemos realizar midiendo directamente en el agua, terminamos calculando el caudal en continuo, es decir, el agua que lleva el río cada hora y por lo tanto conocemos  el hielo que se funde. Cuando crucemos a la Antártida os explicaré estos trabajos que debemos realizar en el río para terminar conociendo el caudal. Ahora de momento quedaros con la idea que con esas sondas terminamos registrando datos de la descarga glaciar en continuo, es decir que conocemos el hielo que se funde en dicho glaciar durante todo el año y un año tras otro.

    Os decía más arriba que en el año 2009 realizamos una expedición exploratoria a la zona, seleccionamos este glaciar y posteriormente en febrero de 2010 regresamos con todo el material para realizar la instalación de la estación de medida. Desde entonces no habíamos regresado y por eso ahora hemos extraído de la memoria de las sondas los datos almacenados durante casi estos dos años.

    Para el trabajo en esta zona, habíamos comenzado una colaboración con la Unidad Académica de San Julián de la UNPA (Universidad Nacional de la Patagonia Austral). Nosotros nos encargábamos de instalar y mantener la estación de medida de descarga glaciar y ellos una estación meteorológica, pues precisamos también de datos meteorológicos para complementar la investigación. Ya que de esa manera podemos analizar qué relación existe entre los diferentes parámetros meteorológicos y el hielo que se funde.

    Bueno, ¿qué pasó con la UNPA? No sabemos. Nosotros cumplimos con nuestra parte del trabajo, pero la estación meteorológica no se ha instalado. Por eso, para tener al menos algunos parámetros de la meteorología, instalamos en esta ocasión un sensor que mide temperatura ambiente y humedad relativa.



    Pues bien, ya sabéis lo que medimos en esta estación, que llamamos CPE-HUE-49ºS. ¿Por qué ese nombre? Por las siglas de Cuenca Piloto Experimental ubicada en el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina, a latitud 49ºS. Es una de las más recientes que tenemos en GLACKMA.

    Contentos porque todo queda bien en esta estación, regresamos a El Chaltén, nos despedimos de nuestros amigos y con el 4x4 de nuevo nos ponemos en ruta al Campo de Hielo Norte. Queremos explorar un poco los glaciares de esta zona, por si encontramos alguno donde poder instalar en el futuro una nueva estación de GLACKMA… cuando se consiga financiación para ello.

    El camino es largo, subiremos por Argentina para pasar después a Chile, pues es la única opción por tierra que tenemos de adentrarnos en el Campo de Hielo Norte. El paisaje promete ser espectacular… a ver si el tiempo nos acompaña.

    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

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  • Alcanzamos el glaciar Huemul

    Al sonar el despertador a las 4:30 de la mañana, observo por la ventana que está completamente cubierto. No se alcanza a ver ni el propio Fitz Roy… Bueno, me quedo sin poder filmar el amanecer en estas cumbres… Otra vez será. Retomo el sueño hasta las 7:00, hora en que nos levantamos y nos ponemos en camino hacia el glaciar Huemul. Son 37 kilómetros.

    Nos toca algo de lluvia de vez en cuando, pero no es continua así que es bastante llevadera. La temperatura es de 6ºC y en algunas ocasiones baja algo, pues el agua se convierte en agua-nieve. Pensad que andamos por el Hemisferio Sur, por tanto estamos en el final de la primavera y en zona de montaña.



    El último ascenso para alcanzar el glaciar lo tenemos que realizar a través de un bosque precioso de lengas. Cuando llegamos a nuestra estación de medida, lo primero que tenemos que hacer es cruzar un pequeño río de apenas 3 metros de ancho, pues las sondas de medida las tenemos en el otro margen del río. En una mochila preparo el ordenador de campo, los cables para conectar con las diferentes sondas de la estación… y me quito las botas, calcetines y pantalones para cruzarlo.



    Podía haber traído unas botas, pero eran necesarias unas un poco altas y ocupan su volumen en la mochila, que ya viene suficientemente cargada y pesada. Además ahora no precisamos realizar ningún trabajo adicional de mediciones en el río, sólo se utilizarían para cruzarlo hasta la estación. El agua viene directamente del glaciar y… no está a 0ºC, pero no llega a 1ºC. Poniendo en la balanza todas esas circunstancias, decidí no traerme las botas.

    Así que con las piernas y pies desnudos cruzo el río con mucho cuidado de no ser arrastrada por la corriente en el punto de más caudal, pues a pocos metros agua abajo tengo una cascada. ¿Sabéis que pienso cada vez que me toca andar descalza sobre las piedras de un río? Que está muy bien eso de llevar calzado, pero que nos hemos hecho a nosotros mismo “blandengues” con tantas comodidades. Pienso en estos momentos en todos los que acostumbrados a andar descalzados son capaces de caminar sobre estas piedras del río sin sentir el menor daño…

    Una vez alcanzado el otro extremo del río, enciendo el ordenador, abro las tapas de los cabezales que protegen los lectores de las sondas y me dispongo a tratar de vaciar los datos almacenados en las mismas. Como sabéis los que nos seguís de campañas anteriores, sois conscientes del momento tan tenso… ¿por qué? Porque no siempre ha sido posible hacer la conexión entre el ordenador y las sondas, porque en ocasiones los aparatos se han dañado y han dejado de registrar datos, porque en ocasiones descubres que todo el trabajo y el esfuerzo realizado durante años se pierden en un segundo al encontrarnos algún daño o mal funcionamiento en los aparatos que dejamos midiendo año tras año en el lugar.



    Pero en esta ocasión, el momento de tensión e incertidumbre antes de conectarme con los aparatos, fue sólo un momento pasajero y pronto la sonrisa ilumina mi cara al comprobar que está todo funcionando perfectamente y que tengo ya en mi poder las series de datos continuas de los dos últimos años. Son datos que quedan registrados cada hora… seguro que sabéis calcular cuántos datos por parámetro medido he bajado al ordenador, desde la última vez que estuvimos aquí el 18 de febrero de 2010.

    Pero… os estaréis preguntando, ¿qué estamos midiendo con estos datos?, ¿por qué tanto esfuerzo para conseguir estas series continuas con mediciones registradas cada hora?... Os resuelvo todas estas incógnitas mañana, compañeros expedicionarios.

    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul

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