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Blog: Karmenka desde los Polos

  • ¿Qué dicen nuestros datos?

    A parte de esos cambios tan significativos que visualmente encontramos en nuestro glaciar Kviarjökull, os voy a contar de forma sencilla algunos otros fenómenos que hemos obtenido con los datos registrados por las sondas en nuestra estación de medida que está registrando cada hora desde el año 2002. Para que os deis cuenta de la cantidad de información que esto supone, a ver si me hacéis un cálculo y me decís cuántos datos tenemos medidos solo en esta estación, desde el 1 de enero de 2002 hasta el 31 de mayo de este año. Recordad que la medición que hacemos es horaria.

    ¿Sabéis que el deshielo producido en el año 2006 fue muy significativo? ¡¡Se duplicó con respecto a los valores medidos tan solo cuatro años antes!! Este comportamiento no fue único en esta estación, lo pudimos medir en la totalidad de las estaciones monitorizadas de GLACKMA en los dos hemisferios, tanto del Ártico como de la Antártida.

    Os diré algo más, en este glaciar el proceso de descarga glaciar ocurre durante todo el año, incluso en invierno, aunque con valores mucho más bajos, ¡claro está!, pues la temperatura ambiente es más baja. Dentro de esa duración anual del deshielo, se registran valores más altos en la parte central del verano, esto es en los meses de julio y agosto. Pues bien, ¿sabéis qué hemos medido en los tres últimos años (2014 a 2016)? Que esos periodos de valores más altos de deshielo se han estirado en tiempo y han pasado a ocupar de dos meses a cinco (junio a octubre). Pero la cosa no queda ahí, todo parece indicar que la tendencia siga ampliándose, pues ahora en el mes de mayo del 2017, los valores registrados son también más propios del inicio del verano.

    Y por si fuera poco, comparando los valores de la descarga glaciar de este hemisferio Norte con el Sur, encontramos que aquí son entre 3.5 y 4 veces mayores que en la Antártida.

    Para vosotros, jóvenes expedicionarios, probablemente estas dos décadas en las que estamos midiendo en GLACKMA, os suponga un periodo de tiempo muy grande, pero os diré que para la Tierra, para nuestro hermoso planeta, eso es tan solo como un pequeño suspiro. Y lo que es realmente dramático y preocupante, es que procesos tan acelerados los podamos registrar en un periodo tan corto de tiempo.

    Os diré más, los glaciares juegan un papel muy importante en el sistema climático global actual de la Tierra. Son los que hacen que el clima sea como lo conocéis actualmente, que se den esas condiciones óptimas para la vida de la humanidad en este planeta. Pero si los glaciares continúan fundiéndose a la velocidad a la que lo hacen, los efectos que iremos encontrando en la atmósferas serán cada vez más violentos. Se está tendiendo a perder la estacionalidad, se alargarán los periodos de sequía seguidos después por fuertes y torrenciales lluvias que arrasan los suelos, a nivel de la atmósfera habrá cada vez más violencia y los fenómenos nos llegarán con más energía. El ascenso del nivel del mar continuará su tendencia creciente y pensad que la mayor parte de la población en la Tierra, se encuentra ubicada en las zonas costeras.

    ¿Sabéis qué es lo que pasa? Con este ejemplo me vais a entender muy bien. Es como si se tratase de una nevera, en la que se encuentran los alimentos y el hielo. Si sube la temperatura, los cubitos de hielo serán los primeros que lo noten y comenzarán a fundirse, pero después, inevitablemente se estropearán los alimentos porque las condiciones que tenían para conservarse han cambiado. Lo mismo pasa en la Tierra. Los glaciares nos crean el clima adecuado para que podamos vivir, si se funden se perderá ese clima que actualmente conocemos y nos permite vivir cómodamente en el Planeta.

    Hoy quiero que reflexionéis un poco. No solo en clase, también con vuestros amigos y vuestros padres y hermanos. Dos preguntas os planteo:

    1-    ¿Qué podéis hacer cada uno de vosotros, hoy en día, ante esta situación?

    2-    ¿Creéis que podréis aportar vuestro granito de arena, el día de mañana, para evitar que sigamos este rumbo tan equivocado?

    • Grabando en la estación de medida

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  • ¿Cómo medimos en Caleta Potter?

    Al explicaros de qué se trata el proyecto europeo IMCOAST en el que estamos participando, os conté nuestra labor en el mismo.

    Por un lado aportamos todos los datos que en continuo estamos registrando desde enero del 2002 en la estación CPE-KG-62ºS, que ya sabéis que registra cada hora datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde en forma de agua.

    Por otro lado y en Caleta Potter -en la que se encuentra la Base Argentina Carlini (ex Jubany)- registramos el grado de aporte de los sedimentos sólidos en tiempo presente, para poder estimar la variación de la radiación solar en los ecosistemas marinos. Medimos también las características geoquímicas del agua proveniente de la descarga glaciar, además de la temperatura del agua y conductividad para conocer la capacidad de hidrólisis de las rocas subglaciares y su posible generación de nutrientes. Toda esta información es valiosísima para los grupos de biólogos marinos que investigan en esta caleta.

    Para hacer estas mediciones en Potter, seleccionamos un riachuelo que provenga del glaciar y ubicamos en el mejor lugar una sonda multiparamétrica para registrar una decena de parámetros. Debido a que los sensores de esta sonda son extremadamente delicados, este equipo no puede permanecer todo el año en el exterior. Lo debemos instalar cuando el río ya está definido y retirar antes de que queden los sensores al aire cuando disminuya su caudal, pues sino se estropearían. Como es muy inestable la zona en la que se encuentran los posibles riachuelos que salen en esta caleta del glaciar, la instalación exige un control diario para ir reacomodando la sonda.

    Os dejo un vídeo en el que podéis ver cómo nos las hemos ingeniado para fabricar un soporte y poder instalar la sonda en este lugar. Fijaros también la diferencia de caudal del riachuelo en los días más fríos o cuando sube algo la temperatura. ¿Veis qué rápido responde el glaciar a cualquier variación de la temperatura ambiente? Por eso nos hemos centrado nosotros en medir la descarga glaciar, es un perfecto indicador de la evolución del calentamiento global.   

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  • En ruta a Buenos Aires. Workshop del proyecto europeo IMCOAST

    Contraluz de un témpano

    Salimos a Buenos Aires… ¿Para qué? Tenemos un Workshop de los diferentes participantes del proyecto europeo “IMCOAST: Impact of climate induced glacial melting on marine coastal systems in the Western Antarctic Peninsula region”. Un “workshop” para los que no estéis familiarizados con esta palabra inglesa, es una especie de “taller”, de “reunión de trabajo”. A nivel científico, para intercambio de primeros resultados y establecer colaboraciones, la utilizamos mucho.

    Y sobre el proyecto europeo IMCOAST os diré que está dirigido por el prestigioso AWI (Alfred Wegener Institute) para Investigación Polar y Marina. Ha tenido tres años de duración y éste es el último. Lo formamos 8 proyectos individuales y 13 proyectos asociados de diferentes países: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, España, Inglaterra y Holanda. GLACKMA aporta aquí uno de esos proyectos individuales que forman la base de IMCOAST.

    ¿Qué es lo que se investiga en este macro proyecto? Os voy a hacer una descripción general del “cuadro” actual para poder explicaros después nuestra aportación. En los últimos 50 años en la Península Antártica Occidental se ha observado un rápido calentamiento regional de la temperatura del aire amplificado con la tendencia del calentamiento en el clima global. Los sistemas glaciares en esta zona muestran respuestas directas a los cambios climáticos, incluyendo el rápido retroceso del frente de los glaciares, la rotura y disgregación de las plataformas de hielo y la aceleración del deslizamiento de las masas de hielo en el interior, así como un incremento de la fusión glaciar que contribuye al aumento del nivel del mar. Las elevadas temperaturas en el Norte de la Península Antártica, han producido periodos de verano más largos con mayores valores de fusión y áreas más amplias que se han visto afectadas de los procesos de fusión. Además el rango anual en la temperatura de la superficie del mar varía ahora sobre 3-5ºC en la región de la Península Antártica Occidental y ya empiezan a ser evidentes importantes cambios en los sistemas costeros y de la zona pelágica (pelágico: zona del mar alejada de la costa).

    Con esa situación actual descrita, ya os puedo decir que la estrategia de IMCOAST se basa en combinar diferentes aspectos físico-hidrográficos, sedimentológicos, geoquímicos y biológicos para reconstruir y modelizar, tanto en tiempo pasado, presente y futuro, la tendencia del sistema debido a los sedimentos de la descarga glaciar tomando como referencia las costas de la isla de King George, en el Oeste de la Península Antártida.

    Y ahora, ¿cuál es el papel de GLACKMA en IMCOAST? Por un lado aportamos datos de la última década relativos a la descarga glaciar. Para ello utilizamos la estación CPE-KG-62ºS que ya conocéis y tenemos midiendo en esta zona de la Antártida desde Enero de 2002.

    Por otro lado, con una sonda multiparamétrica que instalamos en Caleta Potter -junto a la Base Argentina Carlini (denominada Jubany hasta el 12 de marzo del 2012) y el Laboratorio Alemán Dallmann-, cuantificamos el grado de aporte de los sedimentos sólidos en tiempo presente en esta caleta, para estimar la variación de la radiación solar en los ecosistemas marinos. Medimos también las características geoquímicas del agua proveniente de la descarga glaciar, además de la temperatura del agua y conductividad para conocer la capacidad de hidrólisis de las rocas subglaciares y su posible generación de nutrientes.

    Es decir que la aportación de GLACKMA representa una sólida base de datos reales para ser utilizada posteriormente por los otros subproyectos de IMCOAST. Y gracias a la estación ya histórica CPE-KG-62ºS que tenemos registrando datos en esta parte de la Antártida, los datos aportados se refieren a la última década, lo que supone un verdadero tesoro en este tipo de investigaciones.

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  • Nochebuena en la Base Artigas y Navidad en la pingüinera de Ardley

    Nidos de pinguinos en Ardley

    Casi sin darnos cuenta llegaron las fiestas navideñas. En estos lugares se pierde por completo la noción de tiempo, ni se sabe el día del mes en el que se está y mucho menos si es lunes, martes, miércoles… o qué otro día de la semana. Se llega a olvidar uno hasta del mes en el que se está, así que imaginaros. Da igual. Es otra noción diferente.

    Ahora que escribo esta realidad soy consciente de que ese es seguramente el secreto por el que el tiempo parece pararse en estos lugares. No lo contamos, no lo encasillamos, apenas miramos el reloj… de alguna manera el tiempo es libre, no ha conseguido el hombre etiquetarlo, catalogarlo, y por eso la libertad que el tiempo lleva de forma natural, te envuelve y te sientes libre. No te sientes estresado y sin embargo no paras de hacer cosas. ¡Ojalá en el mundo civilizado se pudiera volver a esto!

    Con esta noción tan especial del tiempo, llegó la Navidad y la nueva dotación de la Base Artigas, nos invita a pasarla con ellos. Fue una blanca navidad como en el invierno del hemisferio norte, pues se pasó todo el 24 nevando hasta la mañana del 25. Tas hacer un muñeco de nieve, llega Papa Noel con regalos para todos. Como en familia pasamos la tarde juntos, se termina de preparar la cena, se hace un picoteo para aguantar hasta la hora de la cena que es más tarde de lo habitual. Cenamos todos juntos, brindamos… Es una nueva dotación entre la que se empiezan a establecer los lazos de una verdadera familia para pasar todo el año juntos y no han dudado por un instante en acogernos entre ellos en estos días tan especiales.  

    Para el día de Navidad, el 25, quería algo especial. Llevaba tiempo con una idea en la mente, que por cuestiones del trabajo y la meteorología todavía no había podido llegar a realizarlo. Tenía el deseo de ir hasta la pingüinera de Ardley. Es un verdadero paraíso. Se trata de una isla que está unida a la de King George -en la que estamos- por un istmo. De manera que conociendo las tablas de mareas, en bajamar se puede cruzar sin necesidad de zodiac. Desde Capitanía de Puerto Bahía Fildes, el segundo -Felipe-, me pasa esta información. Tengo 4 horas a mediodía del 25 para poder cruzar por el istmo y regresar a pie antes de que la marea suba y cubra esta unión entre las dos islas.

    Al levantarme el 25 por la mañana, lo primero que hago es observar el cielo, fijarme en el viento… Está nublado y parece que va a caer algo de nieve, pero tengo que intentarlo. Preparo mi mochila con el equipo fotográfico, las bolsas estancas para protección en caso de que nieve, mi ropa de abrigo y me pongo en marcha. Tengo un largo camino por recorrer hasta llegar al istmo.

    Aunque no hace mucho frío, la sensación térmica baja por causa del viento, que es bastante fuerte. Sin embargo no soy consciente de ello, mi mente durante todo el camino va ya flotando en otro mundo, pensando sólo en el paraíso natural en el que me voy a inmiscuir en breve.

    Y así es. Llego a Ardley, cruzo por el istmo. ¡Qué buena y certera información me pasó Felipe con los datos de la bajamar y la franja horaria en la que podría atravesar a pie!

    Es un verdadero santuario de pingüinos. Miles de estas simpáticas aves habitan la isla. Habitualmente se pasan la mayor parte del tiempo en el mar, donde muestran sus fantásticas habilidades, sin embargo ahora están prácticamente todas en sus nidos, cuidando y dando calor a sus crías. ¿Sabéis? Se han adelantado con las crías… otro signo de que el calentamiento global está haciendo mella. En esta época esperaba encontrarlos incubando y si acaso alguno un poco más adelantado con las crías recién nacidas. Y sin embargo me encuentro con los polluelos en todos los nidos y ya algo grandecitos.

    ¿Sabéis que los pingüinos son gregarios y muy sociables? La especie que abunda en esta isla es el papúa, hay algunos riscos con el adelia y de vez en cuando aparece algún barbijo. Todas ellas alcanzan un tamaño aproximado de 70 cm., y durante el invierno emigran a regiones donde el mar está descongelado ya que se alimentan de peces, pequeños crustáceos y cefalópodos. Regresan a las pingüineras a mediados de octubre. Ponen dos huevos y la incubación se realiza por los dos integrantes de la pareja, alternándose. Las crías de los adelia siempre van algo más adelantadas y son algo más grandes.

    Es todo un privilegio avanzar entre los nidos, por las zonas más despejadas para no molestarlos, siempre muy despacio, en medio de riscos próximos al mar y con el casquete glaciar de la isla Nelson como telón de fondo por un lado y nuestro glaciar Collins por el otro.

    Adentrarte en este paraje tan espectacular, rodeado de ellos, viendo que no los perturbas, escuchando sus cánticos,… hace que te sientas como en otro pequeño paraíso. Observándolos y observándolos me quedo ensimismada, el tiempo se pasa volando y cuando me quiero dar cuenta, queda el tiempo justo para regresar cruzando el istmo antes de la subida de marea.

    Hago un montón de fotografías y grabaciones. No me ha dado tiempo ahora a editaros un video con las tomas que realicé, pero lo tendréis… Probablemente regresaremos a España y continúe preparados vídeos y subiéndoos al blog una gran cantidad de cosas que no me da tiempo ahora a mostraros. De momento os dejo unas fotos para que disfrutéis de este entorno.

    Al dejar Ardley, tomo un atajo en el camino, por una trepada en una zona de acantilados en la costa. Con la marea baja es posible seguir este camino, que además me conduce directa a Capitanía de Puerto Bahía Fildes. Quería pasar a saludar a la gente de la Armada, a decirles un “Feliz Navidad” y agradecerles la información tan certera con la bajamar, que hizo posible este cruce a la pingüinera.

    Me ven helada y me sacan algo caliente… que terminó siendo una completa comida. Era ya media tarde y comí con ganas. Entonces me di cuenta que llevaba todo el día fuera, a la intemperie, que el recorrido total a pie supone unos 25 kilómetros, que no había desayunado, ni me había llevado nada de comer conmigo -de la ilusión que tenía por pasar el día de Navidad en el paraíso de la pingüinera-.

    Me sentía muy reconfortada, me iba llenando de energía y percibía el aprecio de la nueva dotación de Fildes. Una dotación se va, otra nueva llega y qué hermoso es ese cambio en el que no se pierde el espíritu antártico y mantiene su continuidad. Ese sentir y percibir que te encuentras en casa de nuevo. No eres un extraño. No estás sin hogar por estos lugares.

    Recuperada por completo retomo de nuevo el camino, me quedan todavía 6 kilómetros por recorrer para llegar al campamento. “¡Qué día más bonito de Navidad!”, voy pensando para mis adentros. Lejos del mundanal ruido del mundo civilizado, alejada por completo de ese mundo consumista que lo es más todavía en estas épocas navideñas.        

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  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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